¡La inauguración de curso con los antiguos alumnos no ha podido ser más entrañable!

La tenue iluminación de la capilla, el recogimiento que ofrecía sentándonos todos en torno al altar, guitarras, candelas y nuestras voces: voces silenciadas que escuchan con atención los testimonios, voces que al unísono oran el "rosario exprés" que con dulzura nos enseñó M. Vicenta, voces que se alzan para cantar cada vez más alto dando las gracias por el reencuentro con María Inmaculada, voces que se unen entonando un canto a M. Carmen, voces que manifiestan alegría, felicidad, entusiasmo y que se funden en abrazos al saludar a compañeros, religiosas o profesores mientras compartimos un aperitivo en familia, familia Concepcionista.

Es difícil transmitir con palabras los sentimientos que esta tarde han brotando, ¡HAY QUE VIVIRLO! Y sí, podréis hacerlo porque la asociación tiene muchos planes para vosotros y muchas, muchas ganas de repetir la experiencia pero queriéndola compartir con más exalumnos.

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