¡VIVA LA NIÑA MARÍA!

¡Un fulgor blanco y azul!

Un fulgor que durante los últimos 125 años se hace más presente durante la celebración de la presentación de María en el templo.

Dos días que hacen un hueco en cada corazón concepcionista para permanecer por siempre, sin importar que seas alumno, profesor, exalumno, padre o abuelo.

La Niña María no pasa desapercibida sino que ahonda en la memoria para quedarse eternamente, sin tener en cuenta los años que pasen y las veces que se viva porque cada 21 de noviembre, en cada familia concepcionista sale sola una musiquilla, esa que adjudica a esta fecha “día de gran alegría” y es imposible no revivir con entusiasmo y nostalgia la procesión durante la eucaristía, el pregón que da inicio a las fiestas, el torneo, la verbena y los puestos. ¡Qué de vivencias que unen, fortalecen y nos hacen rememorar nuestras raíces! Esas que allá donde vayamos nos representan con el "Adelante, siempre adelante porque Dios proveerá"

Un año más, hemos disfrutado muchísimo de estos dos días y a pesar de estar cansados después de vivir intensamente el lunes y el martes, aún tenemos fuerza para gritar muy, muy fuerte:

¡VIVA LA NIÑA MARÍA!

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